El desayuno: una comida imprescindible para empezar bien el día


Saltarnos esta comida puede provocar falta de concentración, cansancio, e incluso dolor de cabeza


El estrés, las prisas y la rigidez de los horarios laborales provoca que el tiempo que dedicamos cada mañana a desayunar sea reducido o, en el peor de los casos, inexistente. De ahí la necesidad de concienciarnos acerca de la importancia de esta primera comida, que aporta los nutrientes necesarios para afrontar el día. El desayuno interrumpe un período de ayuno muy prolongado: el sueño. Cuando despertamos, las funciones cerebrales necesitan el combustible energético necesario (sobre todo, glucosa) para reactivarse. La falta de glucosa empuja a nuestro cuerpo a quemar otras reservas, como las grasas, lo que causa alteraciones en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Según las recomendaciones de los expertos en nutrición, en el desayuno se debe ingerir, al menos, una cuarta parte de lo que necesitamos comer a lo largo del día. Además, también apuntan que es importante mantener una rutina en cuanto a horarios, ya que esto contribuye a mantener el peso adecuado de cada persona. Un desayuno desequilibrado puede provocar falta de concentración, aumentar el cansancio, e incluso, dar lugar a sensaciones de mareo o dolor de cabeza. Para que un desayuno resulte completo tiene que ser variado. Frutas, zumos, yogur, leche y cereales son alimentos que deben estar presentes, porque aportan todos los principios nutritivos que el organismo necesita para empezar a funcionar.