MANUAL COCINA VEGETARIANA (1931) SOPA DE ACELGAS O ESPINACAS


Muchas veces se piensa que el apego a la comida vegetariana es una tendencia de vanguardia o moderna. Lo que muchas veces no saben es que el apego a ingerir vegetales y frutos es bastante antiguo. Y muchas civilizaciones la practicaban, incluyendo, parece, los cristianos originales. Mucho cambió desde entonces.

El emperador Constantino I (285-337 DC) favoreció a la iglesia cristiana, le dio libertad de religión y en el año 334 convirtió de hecho esta enseñanza en religión estatal. A cambio la Iglesia le convirtió en santo. Constantino, no obstante, no se diferenció en nada de sus antecesores respecto a las ansias de poder, despotismo y crueldad.

En la Edad Media continuó la persecución de los cristianos que vivían de forma vegetariana. La iglesia persiguió a lo largo de todos los siglos a los cristianos originarios que se alimentaban de manera vegetariana y no se complacían con la pompa de una Iglesia estatal pagana. La mayoría de ellos fueron desacreditados, calumniados, perseguidos y asesinados por ser herejes y sectarios.

Los Cristianos libres que en el tiempo de la Inquisición se negaban a matar animales, eran obligados bien a matar a un animal públicamente o eran colgados como herejes. En el año 1051 fueron sentenciados a muerte muchos de los denominados herejes porque renunciaron a matar gallinas y comérselas. Posteriormente, hubo muchos grupos que querían regresar a una vida originariamente cristiana. Por ejemplo los bogumilos o los cátaros o albigeses. Estos vivían de manera vegetariana.

La palabra vegetariano, procede de la palabra latina "vegetus", que significa: Completo, sano, fresco o vivaz. El significado original de la palabra implica un equilibrado sentido filosófico y moral de vida, que va más allá de una mera dieta de verduras y frutas.

Sopa de Acelgas o Espinacas
Se ponen en una cacerola una o dos cucharadas de grisco
o mantequilla, y ahí se colocan acelgas o espinacas picadas,
sin tallos. Se les pondrá sal y se dejarán hasta que estén
bien cocidas. Se les pondrá encima agua con leche,
pimienta entera y se dejará hervir un rato. En la sopera
se le pondrá mantequílla, yemas de huevo y rajas de pan
y se le echará encima la sopa hirviendo, revolviendo
para que no se corte el huevo.